Demócratas sueñan en Georgia, y Trumpistas tratan de robarse las elecciones

Opinión

El raro panorama político de Estados Unidos sigue en curso esta semana. Ayer fueron las elecciones para elegir a los dos senadores de Georgia, un estado que tradicionalmente ha sido rojo o republicano, pero que como ya habíamos dicho tenia una tendencia cambiante especialmente luego de que Joe Biden ganara el estado en las elecciones presidenciales.

El martes, las contiendas senatoriales tuvieron toda la atención ya que las mismas definen que partido controla el Senado del país. A eso de la 1:00 de la tarde del miércoles, que es cuando estoy escribiendo, varias cadenas de tv – pero no Fox News – habían proyectado la victoria del demócrata Raphael Warnock sobre la actual senadora Kelly Loeffler, quien es una férrea seguidora de Donald Trump, razón por la cual podemos imaginarnos que ella ya ha repetido las frases del Perdedor en Jefe, “Yo no voy a conceder la victoria” y “Hay que contar todos los votos legales”.

En esa contienda, con el 98% de los votos contados, el reverendo Warnock aventajaba a Loeffler con un cerrado margen de 50.6 a 49.4. La diferencia de votos – que se considera irreversible - era de más de 54,700 a favor del demócrata.

En la otra elección, las cosas estaban a un más cerradas, con Jon Ossoff aventajando al senador David Perdue, 50.2 a 49.8 con un margen de votos por encima de 17,500. En esa contienda hasta principio de la tarde del miércoles no se había declarado un ganador, aunque Ossoff había proclamado su victoria.

Si todo termina como están hasta ahora, los demócratas se alzarán con el control absoluto del Congreso, lo que le facilitaría a Joe Biden poner en practica su agenda de gobierno.

Sin embargo, debemos de recordar – basados en el ejemplo que actualmente estamos viviendo con los republicanos – de que las cosas con ellos ya no son tan sencillas, pues los miembros de este partido con Trump a la cabeza, se han convertido en un grupo de ñoños y malos perdedores. Prueba de esto es que, más de dos meses después de las elecciones presidenciales, Trump continua en negación rechazando su derrota y muchos congresistas se le han aliado en su comportamiento infantil.

A propósito, en el momento en el que escribo, el Congreso estaba reunido para contar los votos del colegio electoral y certificar la victoria de Joe Biden y Kamala Harris en las pasadas elecciones, un proceso que se realiza cada cuatro años y que apenas suele durar unos 35 minutos. En esta ocasión, gracias a Donald – el llorón – Trump y a sus aliados, se esperaba que las cosas fueran diferentes, porque un grupo de congresistas estarían retando los votos de varios estados.

Se espera que esto no tenga éxito, pero podría marcar un hito y precedente muy desagradable y peligroso para la democracia del supuesto país “más democrático del planeta”. Mientras esto ocurría dentro del Congreso, miles de Trumpistas estaban reunidos en las inmediaciones apoyando la teoría de que hubo fraude en las pasadas elecciones y que a Trump le robaron la victoria. Por cierto, esa teoría ha sido rechazada por decenas de jueces que consideraron que no hay pruebas suficientes de fraude.

Bueno, como de los $2000 ya no se habla, eso es todo por hoy en el raro y extraño mundo político del país “más democrático del planeta”.

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